La enfermedad ocular tiroidea (TED) es más frecuente comúnmente asociado con hipertiroidismo (tiroides hiperactiva) debido a la enfermedad de Graves, pero también puede ocurrir con tiroides hiperactivas, hipoactivas o incluso normales (2). La inflamación asociada provoca hinchazón de los tejidos detrás del ojo, lo que da lugar a síntomas como ojos saltones (proptosis), sequedad, enrojecimiento, sensibilidad a la luz y visión doble (diplopía).
Desafortunadamente, muchos mitos y conceptos erróneos persisten cuando se trata del TED y pueden retrasar el diagnóstico, impedir el tratamiento óptimo o causar preocupaciones innecesarias. Es importante comprender adecuadamente la enfermedad y sus causas subyacentes para recibir la atención adecuada, evitar confusiones y garantizar una intervención temprana y rápida. A continuación, repasaremos algunos de los malentendidos más comunes, seguidos de lo que realmente muestran las investigaciones y lo que es cierto y lo que no.
Mito #1: TED es solo otro nombre para la enfermedad de Graves.
- Realidad: Aunque están estrechamente relacionadas, la enfermedad ocular tiroidea no es sinónimo ni es lo mismo que Enfermedad de Graves (3). Este último es un trastorno autoinmune de la tiroides en el que el sistema inmunitario del organismo ataca la glándula tiroides. La TED es una enfermedad autoinmune inflamatoria de la órbita y los tejidos oculares que puede (aunque no siempre) aparecer junto con la enfermedad de Graves.
- Por qué es importante: Suponer que son idénticos puede provocar retrasos en la evaluación o incluso un mal tratamiento del componente ocular.
- Pruebas que lo respaldanUn estudio sobre el conocimiento de los pacientes reveló que el 60% de los pacientes con enfermedad ocular tiroidea y el 50% de los pacientes con enfermedad de Graves desconocían que la TED puede desarrollarse sin que haya hipertiroidismo manifiesto.
- co: Al desarrollar una enfermedad tiroidea o síntomas alrededor de los ojos, es importante evaluar por separado la enfermedad ocular tiroidea, ya que los niveles normales de hormona tiroidea por sí solos no descartan la TED.
Mito #2: Solo los ojos saltones evidentes (proptosis) son un signo seguro de TED.
- RealidadAunque los ojos saltones (proptosis) son uno de los rasgos más visibles del TED, este trastorno se presenta de muchas formas, incluyendo retracción de los párpados, enrojecimiento, lagrimeo, visión doble y sensación de sequedad o arenilla en los ojos. Por lo tanto, no todos los pacientes presentarán un abultamiento externo dramático.
- Por qué es importante: Confiar únicamente en la proptosis como único signo puede llevar a pasar por alto los casos leves o en fase inicial.
- Pruebas que lo respaldan: Varios estudios han destacado la excesiva dependencia de la proptosis como única razón para el retraso en la búsqueda de atención médica y la detección del TED.
- Para llevarEs importante estar atento a los demás síntomas mencionados anteriormente, especialmente en las primeras etapas del TED, ya que la proptosis puede desarrollarse o no, incluso con un TED activo.
Mito #3: El TDT solo se produce cuando la tiroides está hiperactiva (hipertiroidismo).
- RealidadAunque el TED se asocia más comúnmente con el hipertiroidismo, también puede presentarse en el contexto de una función tiroidea normal (eutiroidea) o incluso en una glándula tiroides hipoactiva (hipotiroidea).
- Por qué es importanteEn el contexto de las pruebas tiroideas que son eutiroideas o hipotiroideas, es importante prestar atención a los síntomas del TED para descartar o confirmar su implicación.
- Pruebas que lo respaldan: A estudio Edmunds et al. descubrieron que muchos pacientes con enfermedad de Graves, incluidos aquellos con TED, no comprendían del todo que el TED puede desarrollarse en ausencia de hipertiroidismo (2).
- Para llevar: Los niveles de hormonas tiroideas por sí solos no son suficientes para descartar el riesgo de TED, por lo que también se debe realizar una evaluación sintomática de los ojos.
Mito #4: El TED mejorará automáticamente con los tratamientos para la tiroides.
- RealidadEl tratamiento del trastorno tiroideo (por ejemplo, con medicamentos antitiroideos, cirugía o yodo radiactivo) es de vital importancia, pero no garantiza la resolución automática del TED. El tratamiento del TED a menudo requiere cuidados oftalmológicos especializados, un manejo multidisciplinario y, en ocasiones, terapias específicas dirigidas a la órbita.
- Por qué es importanteLos pacientes pueden retrasar la búsqueda de atención oftalmológica al suponer que basta con controlar su afección tiroidea.
- Pruebas que lo respaldanLos estudios demuestran que la derivación temprana a un oftalmólogo mejora los resultados y que el retraso en la consulta suele deberse a una comprensión deficiente de la relación entre las enfermedades oculares.
- Para llevar: Aunque es esencial controlar bien la tiroides, es importante mantener informado a su oftalmólogo y vigilar los signos de TED incluso después de que se hayan resuelto los problemas relacionados con la tiroides.
Mito #5: El TED siempre es muy grave y la cirugía es la única opción.
- Realidad: La gravedad de la TED varía mucho, y muchos casos son leves y autolimitados, por lo que solo requieren cuidados de apoyo (lágrimas artificiales, lubricación orbital, dejar de fumar) en lugar de cirugía. Solo un subgrupo de pacientes desarrolla una enfermedad “moderada a grave” que requiere intervenciones quirúrgicas u otras intervenciones avanzadas.
- Por qué es importanteLos pensamientos negativos del tipo “si tengo TED, estoy condenado a un tratamiento agresivo” solo generan ansiedad o disuaden a los pacientes de buscar atención médica a tiempo.
- Pruebas que lo respaldanLos estudios estiman que solo entre el 3 y el 51 % de los pacientes con enfermedad de Graves desarrollan una oftalmopatía grave que requiere cirugía.
- Para llevarLa detección temprana y el tratamiento personalizado pueden prevenir la progresión. Si le diagnostican TED, es importante que hable con su equipo de atención médica sobre todas las posibles consecuencias.
Mito #6: Las elecciones de estilo de vida no influyen en el resultado del TED.
- RealidadLos factores relacionados con el estilo de vida, especialmente el tabaquismo, tienen un impacto importante en el riesgo, la gravedad y la respuesta al tratamiento de la TED 4. El tabaquismo es uno de los factores de riesgo más claramente modificables en la TED y también se sabe que afecta a los resultados del tratamiento.
- Por qué es importanteIgnorar la influencia que tienen factores relacionados con el estilo de vida, como el tabaquismo, en la TED puede desanimar a los pacientes a realizar cambios beneficiosos que mejoren los resultados.
- Pruebas que lo respaldanMuchos estudios demuestran que los fumadores tienen un mayor riesgo de desarrollar TED, una enfermedad más grave y una peor respuesta al tratamiento.
- Para llevarSi padece una enfermedad tiroidea (o TED), dejar de fumar es una de las medidas más importantes que puede tomar para optimizar la salud de sus ojos y garantizar la respuesta al tratamiento.
Mito #7: El TEPI solo afecta a las mujeres de mediana edad.
- RealidadAunque el TED es más común en las mujeres, puede afectar a hombres y personas de todas las edades, incluidos los adultos jóvenes y, con menos frecuencia, a las personas mayores. Además, los hombres tienden a presentar una enfermedad más grave cuando la desarrollan.
- Por qué es importante: La idea errónea de que ser hombre o tener una edad más joven impide desarrollar el TED puede retrasar el diagnóstico.
- Pruebas que lo respaldanLos hombres también desarrollan TED y pueden presentar una enfermedad más agresiva.
- Para llevar: Independientemente de su edad o género, si padece una enfermedad tiroidea o experimenta nuevos síntomas oculares, no los ignore. 5.
Por qué persisten los conceptos erróneos
La mayoría de estos mitos provienen de libros de texto obsoletos o de una educación incompleta de los pacientes, ya que el TED es relativamente poco común, por lo que muchos médicos generales, endocrinólogos y pacientes tienen un bajo nivel de concienciación. Los síntomas oculares a menudo se desarrollan independientemente de las fluctuaciones en los niveles de hormonas tiroideas y pueden no tener una correlación directa, lo que hace que la relación sea menos obvia. También existe una falta de aceptación de los riesgos que plantean los hábitos de vida, como el tabaquismo.
Cómo evitar que te engañen
- Sé proactivo.: Si padece una enfermedad tiroidea, es importante que pregunte por sus ojos y que se los revisen en cada consulta de seguimiento para detectar cualquier cambio en la visión, como visión doble, aspecto de los párpados o sequedad de la superficie.
- Hazte evaluar pronto.: La derivación a un especialista en cirugía oculoplástica orbitaria o a un endocrinólogo/oftalmólogo con experiencia en TED puede marcar la diferencia en la detección temprana y los resultados del tratamiento.
- Controlar los factores de riesgo: Cambios en el estilo de vida, como dejar de fumar y reconocer a tiempo los signos oculares.
- InfórmateComprender que el TED es una enfermedad autoinmune ayuda a promover una mejor atención médica.
- Supervisar los cambios: Manténgase alerta ante nuevos síntomas de retracción palpebral, visión doble o empeoramiento de la sequedad, especialmente si se le ha diagnosticado algún problema de tiroides.
Obtenga claridad y cuidado para la salud de sus ojos y su tiroides
Vivir con una enfermedad tiroidea puede resultar complicado, y la aparición de la enfermedad ocular tiroidea (TED, por sus siglas en inglés) puede generar aún más confusión debido a los mitos y conceptos erróneos comunes. A medida que mejoran la investigación y la educación de los pacientes, cada vez más personas reciben un diagnóstico precoz, se les ofrecen tratamientos personalizados y se evitan intervenciones más agresivas. Si presenta síntomas relacionados con los ojos, no dude en concertar una cita con el Dr. Raymond Douglas.
Referencias
- Shah SS, Patel BC. Enfermedad ocular tiroidea. StatPearls. Treasure Island (Florida) 2025.
- Edmunds MR, Boelaert K. Conocimiento sobre la enfermedad ocular tiroidea en pacientes con enfermedad de Graves con y sin orbitopatía. Tiroides. 2019;29(4):557-62. Publicación electrónica 20190322. doi: 10.1089/thy.2018.0665. PubMed PMID: 30688164.
- Wiersinga WM, Eckstein AK, Zarkovic M. Enfermedad ocular tiroidea (orbitopatía de Graves): presentación clínica, epidemiología, patogénesis y tratamiento. Lancet Diabetes Endocrinol. 2025;13(7):600-14. Epub 20250502. doi: 10.1016/S2213-8587(25)00066-X. PubMed PMID: 40324443.
- Thornton J, Kelly SP, Harrison RA, Edwards R. Tabaquismo y enfermedad ocular tiroidea: una revisión sistemática. Eye (Lond). 2007;21(9):1135-45. Epub 20060915. doi: 10.1038/sj.eye.6702603. PubMed PMID: 16980921.
- Yang M, He W. Influencia de la edad y el género en las manifestaciones clínicas de la oftalmopatía asociada al tiroides: una serie de casos de 2479 pacientes chinos. Front Endocrinol (Lausana). 2024;15:1434155. Publicación electrónica 20241003. doi: 10.3389/fendo.2024.1434155. PubMed PMID: 39421533; PMCID: PMC11483995.