Ojos saltones. Visión borrosa. Una cara en el espejo que de repente parece desconocida. Para muchas personas que viven con la enfermedad de Graves, Enfermedad ocular tiroidea (EOT) es un giro inesperado e inquietante. Aproximadamente el 20% de los pacientes con enfermedades autoinmunes de la tiroides experimentarán síntomas que afectan a los músculos y la grasa alrededor de los ojos, algunos levemente molestos, otros física y emocionalmente debilitantes.
Afortunadamente, el TED es tratable.
Gracias a los avances tanto en medicamentos como en técnicas quirúrgicas, hoy en día existen más opciones de tratamiento que antes. Tanto si acaba de notar las primeras molestias como si está sopesando sus opciones tras meses de inflamación, esta guía le mostrará las opciones de tratamiento más actuales: qué hacen, cuándo funcionan mejor y cómo adaptarlas a la gravedad de sus síntomas.
Cómo reconocer los primeros síntomas de la enfermedad ocular tiroidea
La detección temprana es clave para detener la TED antes de que provoque daños a largo plazo. Muchos pacientes notan primero molestias oculares, irritación o hinchazón, pero los síntomas pueden agravarse rápidamente si no se tratan. La TED suele progresar en dos fases: la fase activa, en la que hay inflamación y cambios rápidos, y la fase inactiva, en la que la enfermedad se estabiliza pero deja cambios estructurales.
Los síntomas comunes de la enfermedad ocular tiroidea a los que hay que estar atento incluyen:
- Dolor ocular, especialmente con el movimiento
- Lagrimeo excesivo u ojos secos y arenosos
- Hinchazón de los párpados superiores o inferiores
- Aspecto de ojos muy abiertos o párpados retraídos.
- Visión doble al mirar hacia arriba, hacia abajo o hacia los lados.
- Visión borrosa o presión detrás de los ojos
Algunos pacientes también pueden experimentar dolores de cabeza o sensibilidad a la luz. Aunque estos síntomas pueden parecer manejables al principio, pueden interferir significativamente en la vida diaria y deben ser evaluados por un oftalmólogo familiarizado con la DET.
Tratamiento médico frente a tratamiento quirúrgico
El tratamiento de la DET depende en gran medida de la fase de la enfermedad y de la gravedad de los síntomas. En la fase activa, la atención se centra en reducir la inflamación y evitar la pérdida de visión. En la fase inactiva, el tratamiento se orienta a corregir los daños causados por la inflamación prolongada y los cambios tisulares.
El tratamiento médico es casi siempre el primer paso. Incluye una variedad de terapias, desde medicamentos antiinflamatorios hasta inmunosupresores, dependiendo de la agresividad con la que avance la enfermedad. La cirugía suele considerarse después de que la inflamación haya desaparecido o si existe riesgo de pérdida permanente de la visión.
Los planes de tratamiento más eficaces se adaptan a cada persona y a menudo incluyen la participación de un endocrinólogo, un oftalmólogo y un cirujano oculoplástico. Este enfoque basado en el trabajo en equipo ayuda a garantizar que todos los aspectos de la DET (función visual, aspecto y salud general) se traten adecuadamente.
Terapias antiinflamatorias: Esteroides y más
Los corticosteroides son uno de los tratamientos de primera línea más comunes para la TED moderada a grave en fase activa. Actúan reduciendo rápidamente la inflamación y la presión detrás de los ojos. Los esteroides intravenosos como la metilprednisolona suelen ser los preferidos por su eficacia, especialmente en casos urgentes o que ponen en peligro la visión.
También pueden utilizarse esteroides orales, aunque suelen actuar más lentamente y conllevan efectos secundarios sistémicos como aumento de peso, hipertensión arterial y cambios de humor. Para minimizar las complicaciones, los médicos suelen utilizar los corticoides durante un breve periodo y luego los van reduciendo gradualmente una vez controlados los síntomas.
Los corticoides no curan la DET, pero sirven como medida temporal para ayudar a controlar los síntomas. Una vez reducida la inflamación, suelen introducirse otras terapias para mantener los resultados y favorecer la recuperación a largo plazo.
Según la Academia Americana de Oftalmología, los corticosteroides son más adecuados para la fase activa temprana del TED, cuando la inflamación es alta y los cambios se producen con rapidez.
Radioterapia: ¿Cuándo es apropiada?
La radiación orbitaria es un tratamiento de baja dosis dirigido a las células inmunitarias que causan la inflamación detrás de los ojos. Aunque no es un tratamiento de primera línea, puede ser muy eficaz si se utiliza adecuadamente. La terapia se administra en varias sesiones y funciona mejor cuando se combina con corticoides para controlar los síntomas a corto plazo.
La radioterapia se recomienda con mayor frecuencia a los pacientes con DET moderada que no han respondido bien a los medicamentos o que no toleran dosis altas de corticoides. Es beneficiosa para tratar la visión doble y la restricción del movimiento ocular causadas por la inflamación de los músculos extraoculares.
Los efectos secundarios suelen ser leves y pueden incluir irritación temporal de la piel o sequedad ocular. Aunque todavía se están estudiando los riesgos a largo plazo, la radiación orbitaria sigue siendo una opción segura y específica para los pacientes que necesitan un alivio adicional en la fase activa.
Medicamentos inmunomoduladores y biológicos
Los avances en inmunoterapia han transformado el panorama terapéutico del TED. En lugar de limitarse a reducir la inflamación, estos medicamentos tienen como objetivo alterar la enfermedad a nivel del sistema inmunológico.
El teprotumumab, primer fármaco biológico aprobado por la FDA específicamente para el TED, bloquea un receptor denominado IGF-1R que contribuye a la inflamación y fibrosis de los tejidos. En estudios clínicos, muchos pacientes observaron una reducción del abultamiento ocular, una mejora de la visión doble y una mayor calidad de vida en tan solo unos meses.
En algunos casos, se pueden utilizar otros inmunosupresores como el micofenolato mofetilo, el rituximab o el tocilizumab fuera de lo indicado en la ficha técnica, especialmente cuando el teprotumumab no está disponible o no es adecuado. Estos fármacos actúan de forma más amplia para reducir la actividad del sistema inmunitario y suelen utilizarse en combinación con otras terapias.
Una revisión clínica publicada por la Biblioteca Nacional de Medicina destacó la capacidad del teprotumumab para mejorar los resultados funcionales y estéticos en pacientes con DET de moderada a grave.
Cuándo considerar la cirugía de descompresión orbitaria
La cirugía se convierte en una opción cuando el TED ha entrado en la fase inactiva y los síntomas siguen siendo molestos. Descompresión orbitaria es el procedimiento más habitual y consiste en extraer hueso y grasa de la órbita para crear más espacio detrás del ojo. Esto alivia la presión sobre el nervio óptico y ayuda a que los ojos se asienten de forma más natural en la órbita.
La cirugía suele considerarse para:
- Pérdida de visión por compresión del nervio óptico
- Proptosis severa (ojos saltones) que causa molestias o problemas estéticos.
- Visión doble persistente o exposición de la córnea
- Asimetría estética o malestar psicosocial por el aspecto de los ojos
La intervención suele ir seguida de otras cirugías para ajustar los párpados o realinear los músculos oculares si es necesario. Los resultados suelen ser excelentes, sobre todo cuando la realiza un cirujano oculoplástico experimentado. Su equipo médico le ayudará a sopesar los riesgos, los beneficios y el momento oportuno para elaborar una estrategia que favorezca tanto su salud como su calidad de vida.
Preguntas frecuentes sobre el tratamiento de la enfermedad ocular tiroidea
¿Qué es la enfermedad ocular tiroidea y quiénes pueden desarrollarla?
La enfermedad ocular tiroidea (TED), también conocida como oftalmopatía de Graves, es una afección autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca los tejidos que rodean los ojos. Esto puede provocar inflamación, hinchazón y síntomas que van desde una leve molestia hasta problemas graves de visión. Aunque la TED se asocia más comúnmente con el hipertiroidismo (enfermedad de Graves), también puede aparecer en personas con hipotiroidismo (tiroides hipoactiva) o incluso en aquellas con una función tiroidea normal. La TED es fundamentalmente una enfermedad autoinmune: los síntomas oculares son causados por el ataque del sistema inmunitario a los tejidos orbitarios, lo que puede ocurrir independientemente de los niveles de hormonas tiroideas.
¿Cuáles son los tratamientos de primera línea para los síntomas leves de la enfermedad ocular tiroidea?
Para muchas personas con TED, especialmente aquellas con síntomas leves, el tratamiento conservador es el primer paso. Esto incluye:
- Gotas lubricantes para los ojos, geles y ungüentos. para aliviar la sequedad y la irritación
- Gafas de sol para ayudar con la sensibilidad a la luz
- Parches para los ojos para controlar la visión doble
- Suplementos de selenio que pueden ayudar a mejorar los síntomas oculares leves y reducir la inflamación gracias a sus propiedades antioxidantes.
- Dejar de fumar para reducir el riesgo de que la enfermedad avance
Estas medidas conservadoras pueden proporcionar un alivio significativo durante las primeras etapas de la TED. Si los síntomas persisten o empeoran, su equipo médico puede recomendarle pasar a medicamentos recetados u otras terapias. El tratamiento se adapta a cada persona en función de la gravedad de los síntomas y la fase de la enfermedad.
¿En qué se diferencia el tratamiento entre las fases activa e inactiva de la TED?
El enfoque del tratamiento cambia significativamente dependiendo de si la TED se encuentra en la fase inflamatoria activa o en la fase inactiva y estable. Durante la fase activa, cuando hay inflamación y esta cambia rápidamente, el objetivo es reducir la inflamación y prevenir la pérdida de visión mediante medicamentos como corticosteroides, biológicos o inmunosupresores. En la fase inactiva, cuando la enfermedad se ha estabilizado pero ha dejado cambios estructurales, el tratamiento se centra en corregir el daño mediante intervenciones quirúrgicas. Por lo general, la cirugía solo se considera una vez que la inflamación ha remitido. Este enfoque basado en fases garantiza que los tratamientos se adapten a la evolución de la enfermedad en ese momento específico, lo que maximiza la eficacia y minimiza las intervenciones innecesarias.
¿Qué opciones quirúrgicas existen para la enfermedad ocular tiroidea y cuándo son necesarias?
A menudo se considera la cirugía durante la fase inactiva de la TED para corregir los cambios estructurales. Existen tres procedimientos quirúrgicos principales que abordan diferentes aspectos de la afección:
- Cirugía de descompresión orbitaria reduce los ojos saltones (proptosis) y alivia la presión sobre el nervio óptico, lo cual es crucial en casos de pérdida de visión.
- Cirugía del estrabismo corrige la visión doble causada por cambios en los músculos oculares
- Blefaroplastia (cirugía de párpados) trata la retracción palpebral u otras anomalías de los párpados
Estas cirugías suelen realizarse de forma secuencial, primero con una descompresión orbital, seguida de un ajuste muscular y, por último, una corrección de los párpados si es necesario. Es importante realizar un seguimiento a largo plazo después del tratamiento para controlar las complicaciones y ajustar el plan de cuidados según sea necesario. Su equipo médico le ayudará a determinar el momento y la secuencia adecuados en función de sus síntomas y objetivos específicos.